Los organizadores: Administraciones Autonómicas con competencias (Consejería de Obras Públicas y Transportes, Consejería de Medio Ambiente y Consejería de Turismo), la Federación Andaluza de Municipios y Provincias (FAMP), la Federación Andaluza de Urbanizadores y Turismo Residencial, el Consejo Andaluz de Colegios de Arquitectos y el Colegio Oficial de Biólogos de Andalucía; junto a instituciones de cooperación pública y privada, otros colegios profesionales, organizaciones ambientales sin ánimo de lucro, y consultores se han reunido en Marbella del 11 al 13 de abril de 2007 para participar en el "Primer Congreso Andaluz de Sostenibilidad -Urbanismo y turismo-". De esta cita surge la convicción de la necesidad de asumir las principales ideas del paradigma mundial de la sostenibilidad y la Estrategia Nacional de Sostenibilidad Urbana. Por lo que proponemos un compromiso que se concreta en los siguientes puntos:
Los participantes reconocemos que los graves desafíos sociales y ambientales que afrontará Andalucía antes del 2020 exigen modificar las pautas de desarrollo imperantes en la actualidad. Al mismo tiempo el esfuerzo y los logros de diversos planes de cooperación de la Comunidad Autónoma, tales como: el Plan de Ordenación Territorial de Andalucía (POTA), El Plan Estratégico de Turismo de Andalucía (2007), la Estrategia Andaluza de Sostenibilidad Urbana (EASU) y los Documentos "Agenda 21" llevados a cabo por muchos municipios andaluces, exigen tener en cuenta este reto.
La riqueza del patrimonio natural y cultural de Andalucía ha posibilitado que el turismo se haya convertido en una actividad prioritaria y ha permitido multiplicar la inversión y el empleo. En los Municipios y regiones litorales se ha creado una oferta turística atractiva para un número creciente de turistas, que nos convierte en uno de los primeros destinos turísticos mundiales. El turismo es una oportunidad, pero también puede ser una amenaza si no se gestiona apropiadamente.
En los últimos años un porcentaje importante del desarrollo turístico se ha concentrado en la segunda residencia. Ello plantea dos puntos de partida diferentes: en las zonas más desarrolladas, renunciar al crecimiento ilimitado y rehabilitar el patrimonio natural y edificado acudiendo a fórmulas de calidad dotacional y urbana. En las zonas emergentes, desarrollar iniciativas sostenibles que eviten el deterioro de sus recursos y garanticen la viabilidad de su futuro sin afectar al paisaje como recurso ambiental y atractivo turístico. Ambas situaciones exigen reformular los modelos y productos turísticos en clave de sostenibilidad.
En la situación actual, los municipios turísticos, han alcanzado importantes logros económicos, pero también ha supuesto en ciertos casos el deterioro de su patrimonio natural y cultural. Creemos que un turismo integrado en el desarrollo sostenible preserva y recupera nuestros valores culturales, sociales y ambientales y favorece una posición de competitividad ante los nuevos mercados. Creemos que sólo podemos emprender este camino si tenemos en cuenta los límites de la capacidad de carga de nuestro entorno. Solamente aseguraremos un desarrollo sostenible para Andalucía y para futuras generaciones si asumimos la necesidad de un cambio cultural con relación a nuestros modelos de desarrollo.
Es importante que los gobiernos regional y local apliquen políticas eficaces de ordenación del territorio que implique una evaluación ambiental estratégica de todos estos planes. El emprender planes con un marco superior al local debe ser útil para la coordinación y para adecuar las propuestas a la capacidad de carga del territorio. Pero dichos Planes deben incorporar obligatoriamente la variable económica de demanda turística y oferta para orientar apropiadamente los intereses empresariales a los nuevos ámbitos de inversión en el sector.
“Avanzar hacia la sostenibilidad exige cambiar formas de pensar, de actuar, de producir y de consumir”; los instrumentos para la formulación de planes deben adaptarse a la realidad actual, favorecer un enfoque integrador, la coordinación entre administraciones y establecer el marco más apropiado para una responsabilidad compartida entre administración local, autonómica y estatal, empresarios, profesionales y técnicos, y por supuesto ciudadanía. Nos comprometemos a promover la cooperación y los programas conjuntos, entre las distintas administraciones con competencia y los representantes del sector turístico. Fomentaremos y apoyaremos la formación y las campañas de sensibilización sobre turismo adaptado a las necesidades culturales y ambientales de nuestras ciudades, cómo instrumento para reducir el impacto ambiental, social y cultural en los lugares de destino.
Promocionaremos el uso de instrumentos que fomenten la implantación y gestión de un turismo más responsable, tales como: eco-auditorias, etiquetas de calidad turística, difusión sobre buenas prácticas urbanísticas, adecuar los proyectos turísticos a los recursos naturales existentes, introducir criterios de ahorro energético y agua en los desarrollos urbanos de calidad y dimensionados, programas de capacitación técnica y profesional, fomentar la participación ciudadana, aplicación de indicadores socioeconómico- ambiental adecuadamente ponderados en función de la actuación y el espacio físico, y mecanismos de seguimiento e información. Fomentaremos la aplicación de estos instrumentos para que otros puedan aprender de nuestras experiencias.
Somos conscientes de que los modelos actuales de urbanismo y ordenación del territorio determinan una movilidad forzada, en la que se prima el vehículo privado. Debemos esforzarnos por mejorar la accesibilidad reduciendo los desplazamientos motorizados y favoreciendo los repartos modales de desplazamientos en medios de transportes públicos o privados más acordes con los compromisos de sostenibilidad actuales y la contribución a la reducción de las causas del cambio climático.
Marbella 13 de abril de 2007